dimecres, 9 de febrer de 2011


Además de por muchas otras cosas, a veces viene bien hablar con otros porque te obliga a verbalizar ideas que, de otro modo, igual te pasan por alto.

La semana pasada, cuando volví de Angouleme, ya dije que tenía unas ganas descomunales de darle al lápiz. Con más o menos éxito, ya véis que lo he estado haciendo. Pero hay más.

El otro día hablaba con Triz y le contaba, y de paso me contaba a mi mismo, que últimamente dibujar se había convertido en una especie de rutina: empezar un boceto, terminarlo, olvidarme de él, empezar otro, repetir el proceso...

No sé si ha sido por la sobredosis de motivación que siempre me da Angouleme, o porque ahora tengo tiempo libre, o por todo un poco, pero el caso es que estos últimos días, cuando cojo el lápiz, vuelvo a disfrutar igual que cuando estaba empezando. No sé si en el resultado final se nota en algo, pero cada vez que dibujo vuelvo a ser jodidamente feliz.

A ver si dura...

2 comentaris:

  1. I jo que m'alegro de que siguis tan refotudament feliç :)
    muuas!!

    ResponElimina
  2. I taaant que es nota, nen!!! Molt guapos!!

    ResponElimina